domingo, 16 de noviembre de 2014

El DNI


   Sucedió hace años. En la vorágine que se forma frente al mostrador me toca atender a un señor de los calificados como mayores, es decir, calvo, arrugado y de pocas palabras. Me tiende una serie de documentos y me pide que los fotocopie: "¿Me hace un fotocopia?. Estas cosas (y expresiones) se repiten muchísimo y se hacen rápido. Tras entregarle los originales y las copias, le cobro y adiosmuybuenas.
   Poco después, como al cuarto de hora, regresó: "Se ha quedado aquí mi carnet de identidad". Reflexioné un poco y no hallé en mi memoria recuerdo de aquel carnet.
   - No recuerdo que me diera su DNI, pero voy a mirar en la máquina a ver si está allí.
   Por supuesto, no estaba, ni allí ni alrededor, ni debajo de la fotocopiadora:
   -Caballero, ¿Seguro que me dió el carnet? no lo veo y además no recuerdo que me lo diera usted, había algún DNI, pero no vi el suyo.
   - Si. Lo he traido, porque tengo que fotocopiarlo.
   -Bueno, mire, me cabe la duda que se lo haya traido, pero vamos a ver si de su mano hasta la fotocopiadora se ha caido, pues es un documento pequeño.
   Tras pertinente y pertinaz busqueda por encima y por abajo de mostradores, rendijas y suelos, empiezo a buscar por detrás del anciano hasta la puerta. No hay resultados.
   -Caballero. Posiblemente su DNI se le ha quedado en su casa, pues no hay rastro ninguno de él en la tienda. Lo he mirado todo y no parece posible que esté. Con todo, a veces aparecen las cosas en el sitio menos esperado, por lo que no descarto que esté aquí, pero para quitarnos de dudas vaya a su casa y compruebe que no lo tiene allí. Si eso sucediese vuelva y seguiremos buscando
.
   El anciano se fue. Media hora después allí estaba.
   -¿Ha aparecido su DNI en su casa? Supongo que no.
   -El carnet está aquí, pues yo lo he traido.
   -Pero ¿Ha ido a su casa a buscarlo?
   -No, porque el carnet está aquí.
   -Pero, caballero, hagame el favor de ir a su casa a comprobarlo.
   -Que no. Yo he traido el carnet y tiene que estar aquí.
Aquello empezaba a ser surrealista. Se me ocurrió una cosa.
   -Caballero, ¿Lleva ahí las copias que le he dado?
   -Si.
  Examiné las copias y no habia ninguna del DNI del cliente.
   -¿Ve como no me ha dado su carnet?
   -Pues yo lo he traido y no me voy sin él.
   -Pero hombre de Dios, vaya a su casa. Compruebe que no está y salimos de dudas. Aquí ya hemos mirado hasta debajo de las pelusas.
   -¿Cómo voy a ir a mi casa a buscar un carnet que está aquí?
   -Bueno, mire usted. Yo ya he buscado en todas partes. Más no puedo hacer.
   Pero el anciano se quedó allí ocupando sitio. Y allí siguió entrando y saliendo de la tienda varias veces. Pero ninguna era definitiva. Ya pasada la hora de cierre del local le advertí.
   -Mire, haga lo que quiera pero tenemos que cerrar. Su carnet no está aquí y si lo está no ha aparecido, ni aparecerá porque ya no se donde buscar.
   -De aquí no me voy sin mi carnet.
   - Vale. Ya está. Mire voy a cruzar la Plaza del Ayuntamiento y voy a ir a los municipales. Nosotros tenemos que ir a comer y si no me deja cerrar tendré que acudir a la policia municipal..
   Como no me hizo mayor caso me fui. Cuando llegué al puesto de la Policía Municipal que quedaba muy cerca en linea recta, mire hacia atrás y vi que el anciano se alejaba de la tienda.
   Veinte años después el carnet no ha aparecido. El caballero anciano, afortunadamente, tampoco.

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